Spoiler: no necesitas ser un experto, tener una técnica secreta ni hacer mil movimientos. Lo primero es aprender a escuchar el cuerpo.
Hablemos sin tanta vuelta: ¿alguna vez has querido explorar el placer con los dedos, pero no sabes muy bien por dónde empezar? ¿O sientes que sabes lo básico, pero te gustaría descubrir qué otras cosas pueden funcionar?
¡Tranqui, que para eso estamos!
El fingering es una forma de estimulación sexual que consiste en utilizar los dedos para acariciar la vulva, el clítoris, la vagina o el ano. Puede practicarse a solas, para conocer mejor el propio cuerpo, o en pareja, como parte de un encuentro íntimo.
Y aunque a veces pareciera que todo el mundo sabe cómo hacerlo, la verdad es que hay muchas dudas alrededor del tema. ¿Se empieza por el clítoris? ¿Se deben introducir los dedos? ¿Qué tan rápido hay que moverse? ¿Cómo saber si lo estás haciendo bien?
Vamos a resolverlas sin complicarnos la vida. Porque, a la hora del placer, menos presión por hacerlo perfecto y más atención a lo que se siente.
1. Antes de empezar, hablemos de las manos ✋🏻
Sí, las manos también necesitan su preparación. Y no, no es un detalle menor.
Antes de cualquier contacto íntimo, lávate bien las manos, limpia debajo de las uñas y asegúrate de tenerlas cortas, lisas y sin bordes que puedan raspar. Las uñas largas o irregulares pueden causar pequeñas lesiones en una zona bastante delicada.
Si estás compartiendo el momento con alguien, también es importante que ambos quieran hacerlo y se sientan cómodos. Preguntar qué le gusta a la otra persona no le quita magia al encuentro; puede ayudar a que ambos lo disfruten mucho más.
Tip PPPRS: tener las manos limpias, las uñas cuidadas y una buena comunicación es un excelente punto de partida. El cuidado también hace parte del placer.
2. El lubricante puede cambiar la experiencia
A veces pensamos que, si hay excitación, la lubricación natural será suficiente. Pero cada cuerpo funciona diferente y no siempre es así.
Un lubricante íntimo puede reducir la fricción, hacer que las caricias sean más cómodas y facilitar la exploración, especialmente si se van a introducir los dedos en la vagina o el ano.
Lo ideal es empezar con una pequeña cantidad y añadir más si hace falta. Para el contacto vaginal, puedes elegir un lubricante íntimo compatible con tu cuerpo y con cualquier producto que vayas a utilizar.
¿Y si la idea es explorar la zona anal? Ahí el lubricante cobra todavía más importancia, porque el ano no produce lubricación propia.
Ojo con esto: si algo genera ardor, dolor o incomodidad, no hay que aguantar para ver si después mejora. Lo mejor es parar, revisar qué está pasando y cambiar lo que sea necesario.
3. Clítoris y vulva: conoce el terreno antes de acelerar
Aquí hay algo importante que vale la pena entender: la vulva es la parte externa de los genitales y el clítoris es una estructura especialmente sensible relacionada con el placer sexual.
El clítoris no es solamente la pequeña parte visible en la zona superior de la vulva. Tiene estructuras internas que se extienden alrededor de la región genital.
¿Y esto qué significa en la práctica? Que la estimulación no tiene que ser directa ni intensa para resultar agradable.
Puedes comenzar con caricias suaves alrededor de la vulva y acercarte progresivamente a la zona del clítoris. Algunas personas prefieren el contacto directo; otras disfrutan más la estimulación indirecta, a través del capuchón que lo recubre o de las zonas cercanas.
4. ¿Has escuchado hablar del famoso movimiento «ven aquí»?
Es posible que hayas oído hablar de la zona G y del movimiento conocido como come here, que se traduce como «ven aquí». La idea consiste en curvar suavemente los dedos hacia la palma de la mano para estimular la pared anterior de la vagina, es decir, la zona que queda hacia el abdomen.
La sensibilidad de esa zona varía de una persona a otra, así que no tienes que perseguir un punto específico como si fuera un botón secreto del placer.Si decides explorarla, hazlo con suavidad y buena lubricación. Presta atención a las sensaciones y pregunta si estás con alguien.
5.La combinación de movimientos es la clave
A medida que vaya subiendo la excitación, ve introduciendo el dedo índice y/o corazón en la vagina. Primero uno y después los dos. Ve moviéndolos suavemente en círculos en la entrada de la vagina. Al mismo tiempo, puedes estimular también el clítoris.
6. El ritmo lo marca el cuerpo, no un tutorial
Llegamos a una de las partes más importantes.
No existe una velocidad, presión o combinación de movimientos que garantice el orgasmo. Lo que funciona en un momento puede sentirse distinto en otro, y lo que disfruta una persona puede no gustarle a otra. Por eso, en lugar de pensar que debes aumentar la intensidad constantemente, presta atención a las respuestas del cuerpo.
Para cerrar: menos pena, más comunicación
Aprender sobre sexualidad no debería dar vergüenza. Todos tenemos preguntas, preferencias y cosas por descubrir, y está bien no saberlo todo desde el principio.
El fingering no se trata de hacer movimientos perfectos ni de seguir una receta para conseguir un orgasmo. Se trata de explorar con cuidado, conocer el cuerpo, respetar los límites y disfrutar de una experiencia que se sienta bien para quienes participan.
Así que la próxima vez que tengas dudas, recuerda esto: no tienes que ser experto en placer; tienes que aprender a escuchar, preguntar y descubrir.
En PPPRS creemos que hablar de sexualidad sin tabúes también es una forma de cuidarnos.
Ahora te leemos: ¿qué otra duda sobre el placer o el conocimiento del cuerpo te gustaría que habláramos por aquí? 👀



